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[Personal] Nuevo parón en el blog

martes, 2 de abril de 2013

Buenos días a todos.

Como habéis podido comprobar en el último mes apenas he tenido tiempo de escribir nada en el blog. Apenas copiar alguna noticia, artículo y, sobre todo, acción de alguna de las ONG que conocemos.

En este mes han vuelto a estallar los conflictos étnicos en Birmania. Nuevamente los bamar budistas vuelven a cargar contra los rohingya musulmanes. Además, el conflicto con los kachin, cristianos, sigue latente.

Al parecer Aung San Suu Kyi y la Liga Nacional para la Democracia en el mejor de los casos no están haciendo gran cosa por evitar estos ataques (matanzas, genocidios); en el peor, hay miembros de la NLD que los amparan.

El resto del mundo simplemente obvia estas informaciones: a nadie le importa lo más mínimo.

Yo tengo que dejar el blog durante un tiempo; no sé cuánto, pero puede que sea bastante. Meses, en cualquier caso. Los estudios y el día a día vuelven a fagocitarme.

Si queréis seguir informados sobre Birmania (y Asia en general) podéis leer a Carlos Sardiña Galache, Laura Villadiego (y su blog El mundo desencajado), Zigor Aldama y David Jiménez (de El mundo).
También os recomiendo que leáis el blog de Tiburcio Samsa, Asia, Buda y rollitos de primavera, que escribe sobre todos los temas (religión, literatura, política, economía, etc.) artículos relacionados con Asia. Artículos laaaaargos e infumables, pero muy, muy interesantes (y divertidos).

Finalmente, y lo más importante: hay gente, españolitos de a pie, trabajando en Birmania y Tailandia, ayudando principalmente a los niños de Birmania. No os olvidéis de ellos:



LLegados a este punto solo me queda deciros una última cosa: si alguien quiere y puede seguir adelante con el blog, por favor, que contacte conmigo. La labor es tan sencilla como buscar información sobre Birmania y copiarla aquí; solo requiere de algo de manejo con la herramienta (blogger) y, sobre todo... mucho tiempo.

Un abrazo.
Hasta pronto.

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Los karen (y 6)

Admiro el numantinismo de la KNU, pero les acabó pasando factura. Desde la segunda mitad de la década de los noventa se multiplicó el número de karens que cruzaron la frontera para acogerse a los campos de refugiados en territorio thailandés. La autoridad de Bo Mya empezó a ser contestada y surgieron divisiones en la KNU. Paulatinamente el liderazgo fue pasando a Saw Thin Sein, al que se veía como un líder más hábil, diplomático y flexible que Bo Mya. El traspaso de poderes se oficializó en el 12º Congreso que la KNU celebró en enero de 2000, cuando se nombró a Saw Thin Sein Presidente de la KNU. Saw Thin Sein hizo de la colaboración entre todas las facciones karen su principal objetivo y señaló que sus prioridades estarían en lo político, no en lo militar. Tal vez fuera que cada vez le quedaban menos soldados que mandar.

A finales de 2003, la junta militar hizo una propuesta negociadora a la KNU por medio de Bo Mya. Eran los tiempos en los que Khin Nyunt fue Primer Ministro y en los que se especulaba con que quería liberalizar el régimen. Las negociaciones arrancaron bien. Parecía que el régimen tenía una voluntad real de llegar a un acuerdo en el que tal vez a cambio del alto el fuego concedería a la KNU una pequeña autonomía. Incluso el régimen estaba dispuesto a concertar un acuerdo temporal para que durante dos años la KNU viese como funcionaba, antes de llegar al definitivo. La KNU por su parte era consciente de que, dada la relación de fuerzas, a lo más que podía aspirar era a un estado federado dentro de una Birmania federal. Un punto importante de fricción eran los contactos que la KNU tenía con los grupos prodemocráticos en el exilio. El régimen se sentía más cómodo tratando con las insurgencias étnicas cuando lo único a dilucidar era la situación de las minorías, no el régimen político del país. Otra rémora en las negociaciones era la postura del sector más duro de la KNU. Algunos componentes de ese sector todavía recordaban las malas experiencias sufridas en otras negociaciones con los militares.

En octubre de 2004 Khin Nyunt fue defenestrado. En mayo de 2005 tuvo lugar un extraño incidente en el que en la muy controlada Rangún estallaron sendas bombas en dos supermercados y un centro de convenciones, matando a 19 personas e hiriendo a 162. El régimen se apresuró a culpar a las insurgencias étnicas, a Thailandia y a la CIA. No culparon a Lee Harvey Oswald porque en el último momento alguien les sopló que llevaba treinta años muerto, que si no...

Todo eso condujo al fracaso de unas negociaciones que tal vez fueran las que más cerca estuvieron de triunfar en más de 30 años. Tras el final de las negociaciones, la situación todavía se complicó más. La 7ª brigada de la KNU, que mandaba Htain Maung, realizó una aproximación a las autoridades birmanas, justo en el momento en el que las FFAA birmanas habían reiniciado la ofensiva militar contra la KNU. Acabaron alcanzando un acuerdo con la junta de Rangún a comienzos de 2007. En diciembre de 2006 murió Bo Mya. Aunque ya controlase poco del día a día, seguía siendo un símbolo y estaba cargado de autoridad moral. En febrero de 2008 el Secretario General de la KNU, Mahn Shar, fue asesinado, posiblemente por miembros del DKBA a instigación de la junta militar. En mayo de 2008 murió Saw Thin Sein por causas naturales. Estas muertes de los líderes de la vieja generación agravaron los problemas de la KNU, toda vez que con su carisma y estatura habían impedido que surgiesen líderes más jóvenes que renovasen el movimiento.

Y es entonces, cuando la situación aparecía más negra para la KNU, que Thein Sein llegó al poder y, dentro de las reformas que impulsa, hizo de las negociaciones con las minorías étnicas una prioridad. A finales de 2011 la KNU y el Gobierno birmano reiniciaron las negociaciones, que continúan en estos momentos. Por primera vez en más de cincuenta años parece que la paz para los karen es finalmente una posibilidad.

Anteriores artículos sobre los karen: IIIIIIIV y V.

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Los karen (5)

El 2 de mayo de 1962 el General Ne Win dio un golpe de estado e instauró una de las dictaduras más ominosas y largas que ha conocido Asia. En junio de 1963 propuso a los grupos insurgentes negociaciones de paz. Las negociaciones respondieron al espíritu de los nuevos tiempos. Más que diálogo, lo que Ne Win ofreció fue un trágala. Esencialmente lo que pidió a los grupos insurgentes fue que no salieran de su territorio ni llevasen a cabo ningún tipo de actividades en él y que colaborasen con el gobierno. A cambio les ofrecía un alto el fuego y una amnistía. Era inevitable que las negociaciones fracasasen. Ne Win, en una nueva muestra de la ignominia que era su rasgo de personalidad más destacado, violó las condiciones del alto el fuego y trató de capturar a los líderes insurgentes que habían acudido a Rangún de buena fe. Falló por un pelo. En noviembre los combates se reiniciaron.

Entre los karen las negociaciones sirvieron para ahondar la brecha que separaba al KNUP del Consejo Revolucionario Karen que presidía Tha Hmwe. Gracias a sus servicios de inteligencia, Ne Win supo de esas divisiones y cuando en la estación seca de 1964 se reanudaron las operaciones militares contra las insurgencias, evitó atacar al KRC.

Tha Hmwe acabó negociando un acuerdo con Ne Win por el que sus hombres podrían retener sus armas y permanecer pacíficamente en el distrito de Thaton que controlaban. El gobierno les proporcionaría alguna asistencia en forma de arroz y dinero. El acuerdo incluía algunas concesiones políticas importantes: a cambio de que renunciase a ejercer su derecho a la secesión, el régimen redenominaría al estado karen con su nombre nacionalista de Kawthoolei” y ampliaría su territorio para incorporarle los distritos de mayoría karen de Irrawaddy y Tenasserim; además los miembros del KRC recibirían responsabilidades de policía y administración en sus distritos y el KRC participaría en la redacción de la nueva constitución. El artero Ne Win nunca respetó la parte política del acuerdo. Dicen que apenas un año después del acuerdo y cuando ya estaba prácticamente prisionero en Rangún, Tha Hmwe lamentó profundamente su ingenuidad.

Si le quitamos la parte política, tenemos que el acuerdo es semejante al que la dictadura de Ne Win iría ofreciendo a las demás insurgencias. Básicamente consistía en que los grupos insurgentes aceptasen abandonar la lucha armada y que sus reivindicaciones políticas quedasen en el limbo a cambio de algo de ayuda, que acabarían quedándose sus dirigentes, y de un alto el fuego. No era una rendición incondicional, pero se le parecía. El efecto último de todos estos acuerdos fue debilitar a los grupos que los firmaban e introducir una fisura entre las élites, que podían obtener ciertos beneficios de ellos, y las masas, cuya suerte solía empeorar después de su firma.

Los sesenta marcan el inicio del declive militar de la KNU. La defección del KRC ya supuso un duro golpe, pero peor sería la adopción por el Ejército birmano de la estrategia de “los cuatro cortes. Los cuatro cortes aludían a que se privaría a los insurgentes de alimentos, fondos, inteligencia y reclutas. Los distritos se dividieron en tres categorías: gubernamentales, insurgentes y contestados. En las zonas que se quería limpiar de insurgentes se relocalizaba a los campesinos en poblados estratégicos con una guarnición militar y se les encuadraba en milicias populares, no tanto para promover sus capacidades de autodefensa como para tenerlos mejor controlados. Además se construían torres de vigilancia en puntos estratégicos y el área se patrullaba fuertemente. Todo campesino que se saliese de las zonas marcadas era hombre muerto. La nueva estrategia resultó devastadora.

Desde finales de los sesenta la influencia del KNUP y de los elementos izquierdistas empezó a declinar. Por un lado estaba la pérdida paulatina de territorio en el Delta, justo en la zona donde los simpatizantes marxistas eran más numerosos. Por otra, la salida del escenario de Tha Hmwe propició el ascenso en la KNU del carismático Bo Mya, cuyo objetivo era recentrar al movimiento en sus ideales nacionalistas originarios, olvidarse de las pamemas marxistas y, si posible, recuperar el apoyo de Occidente.

En 1966 Bo Mya logró expulsar a Mahn Ba Zan y Saw Ler Taw de la KNUP y se convirtió en el líder indiscutible del movimiento karen en la zona oriental. El ala militar de la KNU se convirtió en el Ejército de Liberación Nacional Karen (KNLA). En 1974 Bo Mya celebró un congreso de la KNU en el que quedaron consagrados los cambios que había venido impulsando y la ideología socialista se echó por el retrete. Al año siguiente, lo que quedaba del KNUP, cada vez más acogotado, se replegó al territorio de la KNU, en cuya organización quedó integrado.

A mediados de los setenta Bo Mya consiguió una cierta relevancia política. La creciente presión del régimen de Ne Win llevó a que varias insurgencias étnicas se coligasen con los karen; fueron los kachín, los chin, los rakhin y los mon. Entre todos formaron un Frente Democrático Nacional cuyo objetivo era el establecimiento de una Birmania federal. Al Frente se sumó incluso el ex-Primer Ministro U Nu, que estaba intentando crear una plataforma democrática de oposición a Ne Win. Además Thailandia descubrió las ventajas de tener al anticomunista Bo Mya cubriendo una parte de su frontera con Birmania, en el momento en el que se enfrentaba a la guerrilla del Partido Comunista Thailandés. Aunque sus bazas políticas eran importantes, no bastaron para contrapesar la creciente superioridad militar de un Ne Win determinado a aplastar las insurgencias étnicas una por una. Ne Win se vería además ayudado por la tradicional tendencia birmana al faccionalismo y a las pequeñas rencillas.

Durante los ochenta la KNU tuvo que sufrir la presión constante de la estrategia de “los cuatro cortes” que iba mellando lentamente el territorio bajo su control e iba acompañado de grandes devastaciones. Los karen lograron algunos éxitos defensivos notables, pero en líneas generales territorio que perdían ya no lo recuperaban. A medida que avanzaba la década, la presión se intensificaba. Otras insurgencias étnicas comenzaron a firmar altos el fuego con el gobierno, lo que le permitió concentrar más y más medios contra los irreductibles karen. Para empeorar las cosas, la insurgencia más poderosa de todas, la del Partido Comunista Birmano, colapsó en 1989 liberando miles de soldados para redirigirlos contra las insurgencias étnicas que persistían.

Es a partir de estos años cuando el pueblo karen sufrió más. Para el régimen de Ne Win todo medio era lícito con tal de exterminar a los insurgentes. No había cortapisas ni consideraciones de derechos humanos para luchar contra una minoría que era considerada casi como inhumana.

Para comienzos de los 90, la KNU estaba fatalmente debilitada. Militarmente, la balanza se inclinaba cada vez más del lado del gobierno. Políticamente estaba cada vez más aislado. Cada vez eran más las insurgencias étnicas que pactaban con el gobierno. Por otro lado, aplastado el Partido Comunista de Thailandia, la utilidad de la KNU para el gobierno thailandés había desaparecido. Peor todavía, los ejércitos y los servicios de inteligencia thailandeses y birmanos estaban empezando a estrechar lazos.

El colmo fue que en 1994 unos 500 combatientes de la 7ª brigada de la KNU se escindieron bajo el liderazgo del monje U Thuzana para formar el Ejército Democrático Karen Budista (DKBA). La excusa para la escisión fue la discriminación a la que estaban sometidos los budistas por el liderazgo mayoritariamente cristiano de la KNU. Siempre se ha sospechado que la junta militar estuvo detrás de esta escisión y es muy probable que así fuera, porque la DKBA comenzó inmediatamente a colaborar con el Ejército birmano en ataques contra la KNU y jugó un papel importante en la captura de la base del KNU en Manerplaw en 1995 al mostrar a las fuerzas birmanas dónde estaban los campos minados que protegían la base.

El DKBA afirma que su objetivo es el establecimiento de una región semiautónoma para los karen y la promoción del budismo. En la práctica se ha comportado con bastante oportunismo tratando de aprovechar las oportunidades económicas que le proporcionaba su alianza informal con el gobierno. La búsqueda de reformas políticas en Birmania no parece que sea una de sus prioridades.

A finales de 1994 la junta militar birmana propuso a la KNU negociaciones para establecer un alto el fuego. Entre 1995 y finales de 1996 tuvieron lugar cuatro rondas negociadoras. Un aspecto interesante en estas negociaciones es que los karen las abordaron desde el punto de vista de que la cuestión karen sólo era uno de los problemas que afligían al país y que su resolución definitiva debería producirse dentro de la transformación política que era necesaria acometer en Birmania. Este planteamiento realista posiblemente se debiera al cansancio de tantos años de guerra y a la constatación de que en el equilibro de fuerzas presente un Estado karen independiente era un sueño inalcanzable. Aunque los karen iniciaron las negociaciones con expectativas moderadas, a medida que avanzaban, sus expectativas fueron reduciéndose a mantener el diálogo vivo simplemente porque mientras hablaran no caerían bombas. Por parte de la junta militar todo se reducía a un trágala y a que los karen aceptasen la subyugación como el resto de las minorías étnicas.

Apenas hubieron fracasado las negociaciones, el Ejército birmano reanudó la ofensiva contra la KNU y capturó su bastión de Kawmoorah, forzando a la KNU a crear un cuartel general volante, ante su incapacidad de asegurar la defensa de sus posiciones. Para finales de los 90, la KNU había quedado limitada a llevar una guerra de guerrilla en la franja de territorio que aún controlaba precariamente junto a la frontera con Thailandia.

Lo que resulta sorprendente es que a pesar del acoso militar y de que sus posibilidades de victoria eran nulas, la KNU se cerró en banda a todas las intimaciones que la junta militar le hizo para que aceptase un alto el fuego/rendición incondicional como el resto de las insurgencias étnicas. Sí, ya sé que la paz que ofrecía la junta era más una subyugación que una paz verdadera, pero cuando estás acogotado y en las últimas, hasta la patada en los huevos de la junta militar puede parecer el menor de los males. Pues no, en febrero de 1997 aún tuvieron los bemoles de emitir una declaración pidiendo un alto el fuego a nivel nacional y el inicio de un diálogo político sustantivo, algo que la junta militar no estaba haciendo ni con la mayoría birmana a la que tenía sometida. La respuesta de la junta fue renovar los ataques contra la KNU.

Anteriores artículos sobre los karen: IIIIII y IV.

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Los karen (4)

Por motivos de seguridad Saw Ba U Gyi y Saw Sankey habían trasladado la sede de la KNU al suburbio de Insein al norte de Rangún, donde los karen eran numerosos, y llevaron a miembros del KNDO como elementos de protección. Las tensiones se convirtieron en lucha abierta el 31 de enero de 1949. Según qué fuentes se manejen, lo que ocurrió ese día fue que la KNU pasó abiertamente a la insurgencia o simplemente que el acoso y los asesinatos cometidos por los sitwundans se hicieron más intenso y la KNU tuvo que autodefenderse. Sin negar que los sitwundans y su jefe eran unos cabrones con pintas, me quedo más bien con la primera hipótesis: fue la KNU quien inició la insurgencia, confiada, entre otras cosas, en que el amotinamiento de los tres batallones karen de infantería reforzaría su posición.

Aunque tuviese más fuerzas y el tiempo jugase a su favor, U Nu no las tenía todas consigo: los tres batallones karen se habían rebelado y pronto les seguirían los dos batallones chin. Se sabía que un número indeterminado de soldados y oficiales simpatizaban con los comunistas que se acababan de lanzar al maquis.

En esos primeros días críticos de febrero, lo que decidió la situación militar fue la emboscada que sufrió el segundo batallón karen en el puente de Wetkaw mientras convergía sobre Rangún. Aunque la resistencia de los karen en Insein prosiguió, la posibilidad de poner militarmente contra las cuerdas a U Nu, pasó.

A comienzos de abril, presionado por varias embajadas, por la Iglesia Anglicana y por la hija de San C. Po, Saw Ba U Gyi se avino a negociar. Se alcanzó un acuerdo preliminar por el que el gobierno concedía la amnistía a los insurrectos y les permitía conservar las armas para la autodefensa. Varios líderes del KNU estimaron que, dada la situación de debilidad del gobierno, habían conseguido demasiado poco y echaron un órdago. Renegaron de lo acordado y pidieron que se les permitiera retener los territorios conquistados en el ínterim. El gobierno consideró que las nuevas demandas eran inaceptables y reinició los combates.

Finalmente en mayo, después de 112 días de lucha, los karen se vieron forzados a abandonar Insein. Aunque la propaganda karen a posteriori haya presentado la batalla como una victoria por la resistencia que fueron capaces de presentar durante 112 días, lo cierto es que fue una derrota militar en toda la línea. Nunca los karen volverían a representar una amenaza militar tan fuerte como en esos primeros meses de 1949. Y lo peor es que echaron por la borda su momento de mayor fortaleza, aquél en el que el Gobierno birmano hubiera estado más dispuesto a realizar concesiones.

Durante los meses que siguieron a la batalla de Insein las fuerzas gubernamentales fueron limpiando el Delta de bastiones karen. Una prueba de la debilidad de los karen es que se vieron obligados a recurrir a tácticas de guerrilla. Saw Ba U Gyi consideró que debía galvanizar los ánimos de sus seguidores y en julio de 1950 convocó un congreso de la KNU.

A pesar de los reveses de los últimos meses, Saw Ba U Gyi no se apeó de su maximalismo: el objetivo era conseguir un estado nacional karen. Para conseguirlo sólo contemplaba la guerra, una guerra que preveía larga y mortífera. Apuntaba sobre todo a una guerra de desgaste en la que el gobierno birmano se viese obligado a claudicar. Saw Ba U Gyi no entendía que el momento de debilidad en el que el gobierno hubiera podido claudicar ya había pasado y que, habiendo superado la crisis de la primera mitad de 1949, el tiempo y los acontecimientos jugaban a favor de Rangún. Durante el congreso Saw Ba U Gyi apuntó que tenía una baza política en la manga. Nunca sabremos a qué se refería, porque pocos días después murió en una emboscada que le tendió el ejército birmano. Le sustituyeron al frente de la KNU Mahn Ba Zan y Saw Ler Taw

Mahn Ba Zan y Saw Ler Taw dieron al movimiento karen una deriva marxista-leninista, adoptaron una estrategia política nueva a la que denominaron la Segunda Vía y en 1953 crearon el Partido Unido Nacional Karen (KNUP) como vanguardia de la revolución socialista karen. Como buenos socialistas, se dedicaron a la centralización del movimiento y consagraron lo mejor de sus esfuerzos a la reforma agraria. La marxistización del movimiento tenía su lógica en el contexto de la época. El marxismo-leninismo era la ideología en alza en todos los movimientos de liberación nacional. Además permitía establecer vínculos ideológicos con el entonces fuerte Partido Comunista Birmano y con sus patronos chinos.

Sin embargo, visto en conjunto, la marxistización del movimiento fue un error estratégico. Les alienó las simpatías del países como EEUU, el Reino Unido y Thailandia, cuyo apoyo en el escenario internacional habría sido clave. Peor todavía, la marxistización introdujo fisuras entre los propios karen.

En 1956 los karen celebraron un congreso durante el que se eligió el Consejo Revolucionario Karen (KRC), una suerte de gobierno, frente al que estaba el KNUP como él encargado de la ideología y del adoctrinamiento político. Al frente del KRC estaba Saw Hunter Tha Hmwe, que no veía con simpatía esa deriva. No era el único. Tampoco la vieron con simpatía muchos karen budistas, cuyos monjes se sintieron ofendidos por la antirreligiosidad del KNUP. Las fisuras tenían además una traducción geográfica: el KNUP era más fuerte entre los karen del Delta, mejor educados y más acomodados, que entre los del interior más rurales.

En estos años también hubo karen que intentaron defender su causa colaborando con el gobierno. KYO se convirtió en un partido político, la Liga de la Unión Karen (UKL). Otros dos partidos karen en funcionamiento esos días eran la Organización Unida Karen (UKO) y el Congreso Karen (KC). En 1951 la Constitución fue enmendada y se creó un estado Karen a partir del distrito Salween y varias zonas adyacentes. A cambio se suprimieron los escaños reservados en el Parlamento a los karen. En general cabe decir que las vidas de los karen que permanecieron en las áreas controladas por el gobierno fueron mejores que las de aquéllos que permanecieron en las áreas liberadas. Pudieron prosperar ya fuera en el mundo de los negocios o en la administración y sus relaciones con los birmanos no fueron malas en su conjunto.

A partir de 1962 con la instauración de la dictadura de Ne Win sus condiciones de vida empeoraron... igual que las del resto de los birmanos.

En 1959 el KNUP se alió con el Partido Comunista de Birmania y el Nuevo Partido del Estado Mon, de ideología similar, creando el Frente Unido Democrático Nacional. La KNU de Hunter Tha Hmwe no quiso seguir ese camino. La alianza inquietó lo suficientemente al gobierno birmano como para que quisiera entablar negociaciones con los karen. El gobierno hizo una serie de ofrecimientos: reintegración de los combatientes karen en el Ejército birmano; se permitiría a los karen conservar sus armas, aunque se haría una ceremonia simbólica en la que entregarían unas pocas... Las negociaciones encallaron en la cuestión del Estado karen y el derecho a la autodeterminación. La postura gubernamental fue que la Constitución ya preveía un estado karen y que si querían más derechos que fuesen por la vía legal. La oferta pareció demasiado poco a los karen y las negociaciones fracasaron.

A toro pasado podemos verlo como una oportunidad perdida. Los karen se encontraban en una posición de relativa fuerza, aunque no tanta como la que habían tenido en 1949. Birmania todavía no era una dictadura y sí que existía alguna posibilidad de explorar algún nuevo marco legal que fuera más satisfactorio para los karen. Pero parece que relatar la historia de los karen es relatar una sucesión de oportunidades perdidas.

Anteriores artículos sobre los karen: I, II y III.

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Los karen (3)

martes, 26 de marzo de 2013

El 30 de junio de 1945 San C. Po y otros nacionalistas karen aprobaron una resolución por la que le pedían al Gobierno británico que les cediera parte de Birmania, incluyendo toda la región de Tenasserim. En diciembre de ese año apelaron al Gobernador Dorman-Smith para que se estableciese una nación karen. Dorman-Smith simpatizaba con su causa, pero el Gobierno británico bastante tenía con la India y el mandato sobre Palestina como para querer que Birmania, que geoestratégicamente había perdido toda su importancia, se le convirtiese en un nuevo dolor de cabeza.

En agosto de 1946, Saw Ba U Gyi, Saw Tha Din, Sidney Loo Nee y Saw Po Chit viajaron a Londres para defender su causa. Allí ya los ingleses les dijeron inequívocamente que se olvidasen de un Estado independiente. Por esas fechas el Gobernador Dorman-Smith fue sustituido después de que hubiera cometido la temeridad de detener a Aung San. Su sustituto fue Hubert Rance al que mandaron con unas instrucciones muy claras, que no dejaban lugar a los karen: descolonizar el país echando leches y sin conflictos. La decepción definitiva para los karen fue cuando el Gobierno Attle invitó en enero de 1947 a una delegación encabezada por Aung San para negociar sobre la independencia y no incluyeron a representantes de las minorías étnicas.

Attlee y Aung San convinieron que se unificarían la Birmania propiamente dicha y las regiones fronterizascon el libre consentimiento de los habitantes de esas áreas”. Sospecho que se trataba del mismo “libre consentimiento” que se otorgó a los príncipes indios en el momento de la independencia, el derecho a consentir lo que Londres había decidido para ellos.

Fue finalmente entonces que a los karen se les abrieron los ojos. El 5 de febrero de 1947 las cuatro organizaciones karen que existían entonces, la Asociación Nacional Karen (KNA), la Asociación Nacional Karen Budista (BKNA), la Organización Central Karen (KCO) y la Organización de la Juventud Karen (KYO), se unieron en la Unión Nacional Karen (KNU). El objetivo de la KNU era defender el derecho de los karen a la autodeterminación y a tener su propio estado. En su demanda, además, incluyeron un elemento que era completamente anatema para Aung San: querían ser miembros de la Commonwealth. Otras demandas formuladas: que el futuro estado karen tuviera acceso al mar y que existieran en las FFAA unidades compuestas únicamente por karen.

Siete días después tuvo lugar la Conferencia de Panglong en la que Aung San les pasó la mano por el lomo a las minorías étnicas para que aceptasen el destino que Attlee y él habían acordado para ellas. Los karen se limitaron a enviar cuatro observadores. No participaron oficialmente en las negociaciones y no firmaron el acuerdo al que se llegó. Se privaron de dar su opinión y tratar de influir sobre el modelo de Estado para la futura Birmania que se estaba discutiendo. Los karen iniciaron así una práctica que han continuado desde entonces que ha sido la de medir mal sus fuerzas y no saber ser maquiavélicos.

En abril hubo elecciones a la Asamblea Constituyente y los karen volvieron a cometer el error de mantenerse al margen de las elecciones. Y para que no quedase lugar a dudas, la KNU declaró oficialmente que ni apoyaría ni participaría en la Asamblea Constituyente.

Una de las grandes preguntas de la Historia de Birmania es lo que habría sido de la cuestión étnica si Aung San no hubiese sido asesinado en julio de 1947, casi seis meses antes de la independencia. Era un líder, tenía carisma y había conseguido que las minorías étnicas confiasen en él. Pienso que con los karen habría habido conflicto en todo caso. La situación estaba muy encabronada y no se fiaban de Aung San. San C. Po, que tenía fuerza moral y hubiera podido ser una voz moderadora, había muerto el año anterior de muerte natural. A su muerte la persona que asumió el liderazgo del nacionalismo karen fue Saw Ba U Gyi, que tenía una personalidad más vehemente y luchadora.

La Constitución que se adoptó el 24 de septiembre de 1947 introducía disposiciones sobre las minorías étnicas. El Capítulo IX traía las disposiciones sobre los estados étnicos. Su apartado tercero recogía las disposiciones concernientes al estado karen, que eran más alambicadas que las referidas a otras etnias. Establecía que podría formarse un estado karen a partir del estado karenni, del distrito de Salween y de las áreas adyacentes ocupadas por los karen que determinase una Comisión Especial, si la mayoría de sus habitantes y de los karen que residiesen en Birmania fuera de esas áreas así lo deseaban. En tal caso, dicho estado karen disfrutaría de las mismas prerrogativas que el estado shan, cuya existencia sí que preveía claramente la Constitución. La disposición parece especialmente pensada para joder a los karen por no haber querido participar ni en Panglong ni en la Asamblea Constituyente. Si era eso lo que buscaba, lo consiguió.

Saw Ba U Gyi sabía que había elementos karen que estaban preparados a dialogar con el Primer Ministro U Nu, quien había reemplazado a Aung San, sobre todo en el KYO. Para hacerles frente y reafirmar la línea maximalista que defendía, convocó los días 3 y 4 de octubre un Congreso del KNU en Moulmein. El Congreso aprobó dos resoluciones para distanciarse un poco más de U Un: 1) No aceptación de la Constitución porque no reconocía un estado karen; 2) Demanda de un estado karen independiente y soberano que incluyese Tenasserim, Taungoo, Irrawaddy, Insein, Hanthawaddy y Nyaunglebin.

El 11 de febrero de 1948, cuando Birmania apenas tenía un mes de vida, la KNU organizó manifestaciones por todo el país para pedir un estado karen. Los eslóganes de los manifestantes eran que se les diese inmediatamente un estado karen y que se diese a los karen lo mismo que a los birmanos. También había pancartas en las que se afirmaba que los karen no querían ni el conflicto étnico ni la guerra civil. Según los karen, en las manifestaciones participaron 400.000 personas. No he encontrado las cifras que dio el gobierno, pero sí que debieron de ser impresionantes, porque U Nu se avino a negociar. Bueno también tenía otros motivos importantes para negociar: el Partido Comunista de Birmania estaba al borde de la insurrección y la elevada proporción de soldados karen en el Ejército hacía que U Nu no se los pudiese alienar.

Las negociaciones tuvieron lugar en marzo y fracasaron. Las versiones son tantas, que resulta difícil saber quién tuvo la culpa de que fracasen y si ambas partes negociaron de buena fe. La prensa de Rangún puso bastantes palos en las ruedas con informaciones sesgadas. La KYO y la KNU defendían posiciones distintas. Es probable que las divisiones entre los propios karen fueran atizadas entre bambalinas por el mismo Gobierno para presentar a la KNU como un grupo con el que no se podía negociar por el radicalismo de sus posiciones. Si esa era la impresión que quería transmitir U Nu, creo que no estaba muy alejada de la realidad. No tengo claro hasta qué punto la KNU estaba dispuesta a renunciar a un Estado karen independiente y fuera de la Unión de Birmania. Y luego estaba la cuestión de las fronteras de ese estado karen. La KNU deseaba que la región del delta, de gran valor económico se incluyera en ese estado. Lo del delta tenía bemoles. El último censo británico, el de 1931, dejaba bastante que desear en cuanto a metodología. Incluso si hubiese sido un dechado de perfección, lo que habría mostrado es que la distribución étnica en el delta era como la de un mosaico y que establecer fronteras en función de cuál era la etnia mayoritaria en cada zona era prácticamente imposible.

Con el fracaso de las negociaciones y ante el cariz que iba adquiriendo la situación política en Birmania, parecía que la violencia era la única salida. Aunque las fuentes karen insisten mucho en que fue el gobierno de U Nu el que empezó y el que prácticamente les obligó a pasarse a la insurgencia, pienso que ambas partes tuvieron parte de culpa.

La KNU había empezado a formar milicias (las denominadas Organizaciones de Defensa Nacional Karen, KNDO) en los poblados karen desde finales de 1947. Si tenemos en cuenta sus experiencias durante la II Guerra Mundial, no se les puede culpar del todo. También entró en contacto con las unidades karen en las FFAA birmanas, las cuales le proporcionaron algunas armas e inteligencia. Otra fuente de armas procedía de británicos que simpatizaban con los karen. El abastecimiento de estas armas hacía que la posesión de puertos sobre el mar de Andamán, fuese una necesidad estratégica vital. La KNU se organizó en dos zonas separadas, la del delta a cargo de Saw Hunter Tha Hmwe y la del este a cargo de Saw Sankey.

El Gobierno, por su parte, tampoco estaba parado. Formó sus propias milicias, los sitwudans, para hacer frente al KNDO. Lo grave fue que puso al frente de los sitwudans al número dos del Ejército, el General Ne Win. Dada la tremenda ambición del infame Ne Win, que luego sería el dictador del país durante 26 años, fue como poner a la zorra a vigilar el gallinero. Hay motivos para pensar que Ne Win utilizó a los sitwudans para promover sus propios objetivos personales.

La situación a finales de 1948 era explosiva y sólo hacía falta una chispa para que estallase. La chispa llegó en enero de 1949.

Tercera parte del especial dedicado a los Karen (I y II) en Asia, Buda y rollitos de primavera.

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Los karen (2)

lunes, 25 de marzo de 2013

A finales de siglo entró en la escena San C. Po, al que podemos considerar como el padre del nacionalismo karen. San C. Po procedía de una familia cristiana y se había educado con los misioneros baptistas. Apreciando su potencial, los misioneros le enviaron a los 14 años a estudiar en EEUU. San C. Po pasó allí nueve años y se graduó como doctor. Completados sus estudios, regresó a Birmania y empezó a jugar un papel destacado en la ANK: se casó con la hija de uno de sus fundadores.

San C. Po defendía que Birmania no estaba en condiciones para el autogobierno y que necesitaría muchos años bajo el gobierno británico antes de estarlo. Pensaba que, dado su grado de desarrollo, ni los karen ni los birmanos podrían apreciar los beneficios del gobierno independiente. Con gran ingenuidad afirmaba que los karen preferían trabajar codo con codo con los británicos (más bien era por debajo de los británicos), cuya “capacidad superior y espíritu magnánimo” apreciaban. Éstos no son mis británicos, me los han cambiado. O eso, o que Po era un iluso.

Hacia el final de la I Guerra Mundial los británicos decidieron que debían reformar el sistema de gobierno en sus posesiones de la India. La agitación del Congreso y las tensiones generadas por el conflicto habían puesto de manifiesto que el sistema tradicional de gobierno no funcionaba. Desde los primeros momentos del debate quedó clara la disparidad de opiniones entre birmanos y karen. Los primeros querían romper los vínculos con la India británica, mientras que los segundos querían mantenerlos. Les daba yuyu encontrarse solos con los birmanos.

En 1921 los británicos establecieron el Comité Whyte para fijar las formas de representación en la futura asamblea birmana, una vez que se había decidido la separación entre la India y Birmania. En el comité se integraron dos birmanos, un indio y un karen, San C. Po. Los birmanos, que temían que el Comité fuera una añagaza para dividir el país, temor comprensible cuando uno ve el tipo de colonizadores que han sido los británicos, quisieron boicotearlo. El Comité decidió reservar cinco escaños para los karen en el futuro Consejo Legislativo, ante la perspectiva de que los birmanos pudieran querer apoderarse de todos los escaños y dejar sin voz a las minorías.

En 1928 San C. Po escribió Birmania y los karen, un libro muy interesante porque fue la primera vez que un nacionalista karen elabora lo que deseaba para su pueblo. San C. Po pedía el autogobierno para los karen en las regiones donde eran mayoritarios, pero un autogobierno estrechamente supervisado por los británicos. El libro sugería también una occidentalización en las costumbres de los karen: en el vestido, en la manera de saludarse, en el tratamiento… Me llama la atención porque sus propuestas no difieren mucho de las que menos de una década después el Mariscal Phibunsongkram aplicaría en Thailandia. En ambos casos se asume que la adopción de prácticas occidentales como el vestido puede llevar a una transformación radical en la mentalidad de un pueblo. El libro también exalta hasta lo indecible todo lo que el cristianismo ha hecho por el pueblo karen y tiene frases impagables como “Seguramente ninguna nación o raza puede tener “demasiado Cristianismo”. Es demasiado poco Cristianismo lo que ha hecho que haya páginas tristes en la Historia de las naciones.” Me da la sensación de que San C. Po en su entusiasmo por el cristianismo, se olvida de que la mayor parte del pueblo karen es budista y animista. San C. Po otorga mucha importancia al idioma como elemento identitario. Precisamente, muchos karen al trasladarse a las grandes ciudades acababan adoptando el birmano y dejando de utilizar su propio idioma.

En resumen, el nacionalismo que trasluce de “Birmania y los karen” es un nacionalismo acomplejado, que ve todo lo occidental como superior y que siente que sin los británicos estaría desprotegido no sólo frente a los birmanos, sino también frente a su propia incompetencia. Resulta instructivo comparar el nacionalismo de San C. Po con el nacionalismo birmano de esos mismos años, que era un nacionalismo mucho más seguro de sí mismo y que quería que los británicos se fueran ya mismo. Pero es de justicia hacer una observación: los temores de San C. Po sobre lo que les ocurriría a los karen si les dejaban a solas con los birmanos no iban desencaminados, si atendemos a lo que sucedió más tarde.

En el camino hacia la división y el odio entre birmanos y karens la rebelión de Hsaya San en 1930 fue un hito importante. La rebelión mezcló elementos milenaristas, sociales y nacionalistas. Los británicos necesitaron dos años para aplastar la rebelión que terminó con unos 10.000 rebeldes muertos. Entre las tropas coloniales que intervinieron para sofocarla, estaba el batallón karen que contaba con 1.600 efectivos. Los birmanos se lo harían pagar cuando los japoneses entraron en el país diez años después.

Las reformas anunciadas durante tanto tiempo finalmente se aplicaron en 1936. Birmania se separó de la India y se dotó de un parlamento de 132 escaños, de los que doce (7 por Irrawaddy, 4 por Tenasserim y 1 por Pegu) quedaron reservados para los karen. Esta reserva de escaños sentó muy mal en los medios birmanos, que la vieron como una manera de impedir que pudieran disfrutar de mayoría absoluta en la cámara. De hecho, si vemos cómo jugaron los británicos en la India con el tema de la representación separada para la minoría musulmana. La apreciación de los birmanos está completamente justificada.

La experiencia parlamentaria no resultó demasiado positiva. Los birmanos veían con frustración cómo los karen y otras minorías étnicas bloqueaban sus iniciativas, mientras los karen observaban que tener unos cuantos escaños reservados en el Parlamento no era garantía suficiente para sus intereses. Es a finales de los 30 cuando entre los karen se empieza a abrir paso la idea de que necesitaban un estado propio.

En 1939 Sayadaw U Panda y Saw Ba Than Shwe crearon la Asociación Nacional Karen Budista para reunir a los karen budistas que no se sentían del todo representados por la cristiana KNA.

Para comienzos de los 40, el Estado colonial en Birmania había empezado a hacer aguas. La mayoría birmana estaba cada vez más politizada y más familiarizada con los entresijos de la Ley en un Estado moderno. Las divisiones interétnicas eran cada vez más agudas. Los problemas de endeudamiento y de tenencia de tierras en el campo se habían hecho estructurales. Las reformas de 1936 estaban mostrando sus limitaciones. Nunca sabremos cómo habrían sorteado los británicos la crisis, porque en 1942 el país fue invadido por los japoneses.

Los japoneses fueron recibidos por los birmanos como liberadores. El derrumbamiento del régimen colonial afloró todas las tensiones interétnicas. Los británicos ya no estaban como freno moderador (sí, después de haberlas azuzado a base de bien, procuraban que la sangre no llegase al río) y a los japoneses no les incomodaba demasiado que los birmanos se matasen entre ellos.

El pro-japonés Ejército de la Independencia Birmana (BIA según sus siglas en inglés) perpetró numerosas masacres en las regiones karen. Entre otras cosas, querían vengarse de la tradicional buena colaboración que los karen habían tenido con los británicos. Los británicos, por su parte, aprovecharon la suerte de contar con unos aliados en la retaguardia japonesa. En 1941, antes de la invasión japonesa, habían formado a 3.000 karen y les habían proporcionado algunas armas. Cuando se retiraron ante los japoneses les pidieron que escondieran las armas y permaneciesen a la espera de instrucciones. Más tarde les mandaron oficiales británicos para encuadrarlos y ayudarles a preparar acciones de sabotaje contra los japoneses. La guerrilla karen jugó un papel muy importante en las últimas fases de la guerra en Birmania.

Los karen además del papel militar jugaron involuntariamente un papel político: mostrar a la mayoría birmana que si se volvía muy pro-japonesa y nacionalista, estaba coqueteando con la fragmentación del país. El problema con este juego es que algunos karen se lo tomaron en serio y entendieron que, a cambio de su lealtad y su apoyo, Gran Bretaña les permitiría tras la guerra tener un estado karen independiente.

El Gobierno títere que los japoneses instalaron en Rangún intentó contener la animosidad entre karens y birmanos y en 1942 animó a los karen a que crearan la Organización Central Karen (KCO). La organización tuvo como presidente a San C. Po y contó con miembros tan sobresalientes como Saw Ba Gyi o Saw Pah Sa. Su misión era explicar a los karen las políticas del gobierno títere, resolver las querellas entre birmanos y karen e investigar los informes sobre actividades anti-japonesas de los karen. Sobre este último punto, la KCO solía considerar que los informes estaban inflados y respondían más a la paranoia de la policía.

La KCO jugó un papel positivo en la reducción de la animosidad entre birmanos y karen. Lo que no pudo, ni tampoco intentó, fue hacer que los karen apreciasen la ocupación japonesa. Los japoneses recurrieron en buena medida al trabajo forzado en las regiones karen y, dado que eran conscientes de la connivencia entre los karen y los británicos, fueron especialmente duros en el trato con ellos.

Para el final de la II Guerra Mundial, los karen no eran los únicos que estaban hartos de los japoneses. También lo estaban los birmanos. Los británicos, que no eran tontos y habían comprendido que recuperar el país teniendo a la mayoría birmana a su favor que teniéndola en contra, aceptaron la mano que el líder birmano Aung San les tendía y empezaron a tratar con él sobre el futuro de Birmania incluso antes de que hubiera terminado la II Guerra Mundial.

Describir en una entrada breve cómo fue el final del Imperio Británico en Asia resulta muy difícil. Lo más sencillo es decir “muy caótico”. En el caso de Birmania, tenemos a los conservadores, que se habían chupado toda la guerra y perdieron las primeras elecciones que se celebraron en tiempo de paz (las del 5 de julio de 1945). Los conservadores, que estaban convencidos de que ganarían las elecciones de julio, habían dado a conocer en mayo de ese año un Libro Blanco sobre Birmania. El Libro Blanco preveía un larguísimo proceso en tres etapas a cuyo término Birmania alcanzaría el estatus de Dominio. El futuro de las regiones de las minorías étnicas quedaba en una cierta indefinición: se establecía que seguirían “siendo por el momento responsabilidad del Gobierno de Su Majestad hasta que llegue el momento en que indiquen su deseo por alguna manera adecuada de amalgamar sus territorios con el birmano propiamente dicho.” El contenido del Libro Blanco resultaba inaplicable y más teniendo en cuenta la oposición de la birmana Liga Antifascista de la Libertad del Pueblo (AFPFL) de Aung San. El gobierno laborista de Clement Attlee, que llegó al poder en el verano de 1945, entendió que la única solución posible era la independencia y que el interlocutor válido era el birmano Aung San.

No todos los británicos lo tenían tan claro. Sir Reginald Dorman-Smith, que había sido el Gobernador de Birmania en tiempos de la invasión japonesa y ahora regresaba a su antiguo puesto en Rangún, se había pasado toda la guerra redactando memoranda en los que defendía que la Birmania de postguerra tendría que dividirse en una Birmania birmana y otra Birmana de las minorías. También estaban varios oficiales británicos, sobre todo los que habían formado parte de la Fuerza 136, que pensaban que Gran Bretaña tenía una deuda con los karen que tanto les habían ayudado contra los japoneses y que la manera de pagarla era concediéndoles un Estado independiente aparte. Algunos de esos británicos llevaron sus simpatías pro-karen al terreno de la práctica. El inspector militar británico procuró ascender a oficiales karen en las FFAA para dar a la etnia una palanca en la futura Birmania independiente. Como resultado de esta política, en el momento de la independencia, oficiales karen ocupaban los puestos de Jefe de Estado Mayor del Ejército, Jefe de la Fuerza Aérea, Jefe de Operaciones e Intendente General. Más todavía, hay evidencias de que hubo oficiales británicos que proporcionaron apoyo logístico a los asesinos de Aung San. Un libro recomendable sobre el asesinato de Aung San es “Who killed Aung San?” de Kin Oung.

Los karen eran conscientes de lo que estaba en juego. Muchos de ellos contaban con el sentido de justicia, de juego limpio y de agradecimiento de los británicos. No sabían que ésas son virtudes que los británicos sólo aplican cuando son ellos los que están en el lado perdedor.

Segunda entrada sobre Los karen del blog Asia, Buda y rollitos de primavera.

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Los Karen (1)

domingo, 17 de marzo de 2013

Al pueblo karen le han pasado dos de las peores cosas que le pueden pasar a un pueblo: ser una minoría étnica y haberse fiado de los británicos.

De la historia antigua de los karen es muy poco lo que se sabe. Sus leyendas dicen que su fundador, Htaw Meh Pah (literalmente “el abuelo del colmillo de jabalí”), vivía con su extensa familia en una lejana tierra en el norte. Sus campos eran devastados por un gran jabalí. Htaw mató al jabalí y con sus colmillos se hizo un peine que tenía poderes mágicos: otorgaba el don de la eterna juventud a quienes lo utilizaban. Imaginémonos el entusiasmo: un pueblo de gente eternamente joven, con ganas de folleteo y sin morirse. Pronto no cupieron en el país y tuvieron que partir en busca de nuevas tierras. En su viaje llegaron a un río que en karen se llama “Hsi Seh Meh Ywa” o “río del agua que fluye con arena. Se pusieron a coger marisco. A Htaw Meh Pah le puso nervioso todo el tiempo que les llevaba a sus compatriotas preparar el marisco, así que decidió adelantarse. Unos chinos llegaron y les enseñaron a abrir las conchas y extraer la carne. Para cuando hubieron terminado y quisieron seguir a Htaw Meh, las plantas que éste había desbrozado habían vuelto a crecer y no había manera de encontrar el sendero que había seguido. Lo jodido es que Htaw Meh se había llevado consigo el peine mágico. Los karen finalmente se instalaron en el actual país karen. La leyenda dice que cuando sus descendientes estén libres de pecado, Htaw Meh Pa volverá un día a buscarlos y los llevará a la tierra que descubrió. La referencia al “pecado” en esta tradición me parece un poco sospechosa por poco asiática. Me pregunto si no habrá sido una interpretación de los misioneros que recogieron primero el mito.

Los antropólogos han discutido mucho sobre esta leyenda. La tesis más convincente es la que apunta a que debían de vivir al norte del Río Amarillo. El río del agua que fluye con arena de la leyenda sería dicho río. Los karen, empujados por otros pueblos, seguirían una ruta de migración hacia el sur, que les llevaría a Yunnan, luego a la zona del río Salween y finalmente al suroeste de Birmania.

Se estima que debieron de entrar en Birmania después de los mon y antes que los birmanos. Se cree que una inscripción del siglo VIII que habla de los cakraw en el centro de Birmania podría ser una referencia a los sgaw, una de las subetnias de los karen. Si así fuera, sería la primera referencia escrita a ellos. Más clara parece una inscripción en Pagan del siglo XIII, que habla de los “karyan”, aunque la certeza de que se refiera realmente a ellos no es completa.

Los karen practicaban una agricultura primitiva basada en la tala y quema de los bosques. Podemos verlos como uno más de los pueblos que habitan en las montañas de Indochina, al igual que los hmong de Laos o los dai de Vietnam. Se trata de pueblos que han quedado al margen de las corrientes civilizadoras y del gran comercio que transformaron la región y son marginados y despreciados por sus vecinos de las llanuras que consiguieron constituir formaciones estatales.

Del período precolonial, lo más interesante que podemos decir sobre la Historia de los karen es que adoptaron el budismo theravada de los mon y que pasaron una segunda mitad del siglo XVIII jodidilla, ya que sus tierras cayeron en la línea de frente entre Ava (Birmania) y Ayutthaya (Siam).
Los karen salieron de la oscuridad histórica de la peor manera que uno puede salir: fueron descubiertos por los misioneros anglosajones cuando Gran Bretaña se anexionó la región tras la I Guerra Anglo-Birmana. De los primeros misioneros que entraron en contacto con los karen, el más activo y dinámico fue el norteamericano Adoniram Judson.

Judson descubrió con sorpresa que los karen tenían algunos mitos de lo más peculiares. Según uno de sus mitos, la primera pareja fue creada por Y’wa. Y’wa prohibió a la pareja que comiera cierto fruto. La serpiente Mu-kaw-li les dice que se dejen de tonterías y que la coman. Le hacen caso y a partir de ese momento se vieron sujetos al envejecimiento, la enfermedad y la muerte. El otro mito cuenta que Y’wa dio a sus hijos unos libros de conocimiento. Los karen, por negligencia, perdieron su libro. Y’wa les prometió que algún día vendrían hermanos extranjeros que les traerían un libro dorado.

Los primeros misioneros fliparon con estos mitos y dieron en pensar que los karen tenían que pertenecer a las tribus perdidas de Israel. Lo de buscar miembros de las tribus perdidas de Israel es una vieja manía del mundo anglosajón. Entre los candidatos a ser sus descendientes se cuentan los yorubas, los pashtunes y hasta los japoneses. Los misioneros podrían estar obsesionados con teorías extrañas, pero no eran tontos. Se apresuraron a decirles que ellos eran los hermanos extranjeros de las leyendas y se pusieron a evangelizar como locos.

Una observación se impone: los misioneros tendieron a ver en los mitos mucho más de lo que había. Así, enseguida afirmaron que el Y’wa del mito era un Dios eterno y todo poderoso, creador del cielo y de la tierra y de la humanidad. Pues va a ser que no. Los karen eran animistas y creían en muchas divinidades y espíritus del mundo natural, no siendo en ese sentido sus creencias muy distintas de las de otros pueblos de las montañas de Indochina. Aun así, es cierto que los paralelismos entre el mito de Y’wa y la Biblia son notables. La explicación más socorrida es que durante su migración desde China a Birmania debieron de estar en contacto con comunidades judías o de cristianos nestorianos, de las que tomaron el mito.

La evangelización tuvo un efecto tremendo sobre la etnia karen. Les dio un sentido de identidad nacional y sería uno de los motores de su nacionalismo. El vínculo karen = protestantismo está tan extendido, que a menudo se olvida que sólo en torno al 17% son protestantes. La conversión además les hizo creer que tenían un vínculo especial con los británicos. Además de verlos como protectores frente a los opresores birmanos, entendieron que los británicos velarían de una manera especial por unos hermanos en la fe. Los ingenuos no habían oído hablar del “divide y vencerás.”

Bueno, no todo fue malo. Los británicos dieron a los karen un sentimiento de dignidad y de respeto renovado por su propio idioma y tradiciones. Se empezó a escribir el karen y además de la Biblia y otra literatura edificante, se tradujeron al karen obras más divertidas como algunas de Shakespeare y las “1.001 Noches”, me imagino que expurgada. Incluso aparecieron las primeras revistas y periódicos en karen. Otra cosa muy importante que hicieron los británicos fue diferenciar entre la administración de Birmania propiamente dicha y la de las denominadas “Áreas fronterizas, una de las cuales era la región de los karen. Posteriormente esto haría soñar a algunos con la posibilidad de un Estado karen independiente. Y ya, para rematar, los británicos dieron en considerar que los karen eran una raza marcial y les reclutaron con entusiasmo en el ejército colonial. Hubo karens entre las tropas coloniales que conquistaron Mandalay en 1885 poniendo fin a la monarquía birmana y en el momento de la independencia la proporción de karens en el ejército colonial estaba completamente desproporcionada con respecto a su peso demográfico en el conjunto del país.

Para finales del siglo XIX algunos karen habían sido tan occidentalizados, que en 1881 un grupo de karen cristianos crearon la Asociación Nacional Karen (su nombre en karen era “Daw k´lu”, que significa “toda la raza”) con el objetivo de “promover la identidad, el liderazgo, la educación y la escritura karen y llevar al progreso social y económico de los pueblos karen”. También aspiraban a obtener representación en la administración colonial británica. Fueron el primer pueblo de Birmania en establecer una asociación de estas características, adelantándose incluso a la aparición del Congreso Indio. El talón de Aquiles de esta iniciativa fue que dejó fuera a los karen budistas, que eran la mayoría. Cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto influyeron los misioneros y los ingleses para hacer que los karen comenzaran a verse como un pueblo aparte y con unos intereses que podían ser divergentes de los de los birmanos? En mi opinión, tuvieron toda la influencia.

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